Redondo de ternera mechado en plato de cerámica gris piedra: lonchas pálidas de ternera con mechado de tocino, chalotas glaseadas y salsa oscura de Oporto.
EspañolaMedio2 h 30 min (mechado + braseado)Carnes y Guisos

Redondo de Ternera Mechado al Oporto con Chalotas

El redondo es el músculo semitendinoso de la pata trasera de la ternera: una pieza cilíndrica, de fibra larga y paralela y con menos de un dos por ciento de grasa infiltrada, lo que la hace perfecta para cortar en lonchas limpias y traicionera por lo fácil que se seca. La cocina francesa resolvió ese problema hace siglos con el mechado, que consiste en atravesar la pieza con tiras de tocino que funden por dentro durante el braseado y lubrican las fibras. Aquí se brasea en Oporto junto a chalotas enteras que se glasean al final, y sale un asado de domingo con la carne pálida veteada de grasa y una salsa oscura y espejada.

Tiempo Total
2 h 30 min (mechado + braseado)
Dificultad
Medio
Raciones
6 personas
Comensales
4

Preparación Paso a Paso

8 pasos · 2 h 30 min (mechado + braseado)
01

Paso 01

Saca el redondo de 1,2 kg de la nevera 1 hora antes, sécalo con papel y salpiméntalo con 10 g de sal y 2 g de pimienta negra por toda la superficie. Corta los 100 g de tocino en tiras de 1 cm de grosor y 12 cm de largo y mételas 15 minutos en el congelador. Pela las chalotas dejándolas enteras con la raíz, corta 120 g de zanahoria y 80 g de apio en dados de 1 cm, y ten a mano los 300 ml de Oporto, los 500 ml de caldo y las hierbas.

Consejo: El tocino va al congelador por una razón concreta: la grasa de cerdo empieza a reblandecerse hacia los 20 °C y funde entre 35 y 40 °C, así que una tira tibia se embadurna en la aguja, se deshace al empujarla y ensancha el canal en lugar de rellenarlo. Con los triglicéridos cristalizados, la tira entra firme y deja un cilindro de grasa ajustado. El otro punto es la sal: repartida ahora, difunde por ósmosis hacia el interior durante la hora de atemperado y sazona toda la pieza en lugar de quedarse solo en la corteza.

02

Paso 02

Con la aguja de mechar, o abriendo canales con un cuchillo fino y estrecho, introduce las tiras de tocino congeladas a lo largo de la pieza, en paralelo a la fibra y bien repartidas: ocho canales, dos por cada cara del cilindro. Empuja cada tira hasta que asome por el extremo opuesto y recorta el sobrante a ras. Ata el redondo con hilo de bramante dando vueltas cada 3 cm, para que conserve la forma cilíndrica durante las dos horas de braseado.

Consejo: El redondo es el semitendinoso, un músculo de la pata trasera que trabaja mucho, con fibras largas y paralelas y menos del dos por ciento de grasa intramuscular. Sin nada que lubrique esas fibras, la contracción del colágeno durante el braseado exprime el agua y la loncha sale seca por definición. El mechado corrige eso desde dentro: la grasa funde entre 35 y 40 °C y migra por el perimisio. Mecha siempre en paralelo a la fibra, porque después cortarás perpendicular y cada loncha llevará su punto de tocino; en transversal, las tiras se salen al cocer.

03

Paso 03

Calienta la cocotte a fuego medio-alto con los 30 ml de aceite de oliva y 20 g de la mantequilla, hasta que la mantequilla espume y el espumado empiece a bajar. Dora el redondo por todas sus caras, incluidos los dos extremos, unos 3 minutos por cara y 12 en total, girándolo con pinzas y sin pincharlo nunca, hasta lograr una costra marrón uniforme. Retíralo y pocha en la misma cocotte los 120 g de zanahoria y los 80 g de apio durante 8 minutos.

Consejo: Sellar no encierra los jugos, eso es un mito desmentido hace décadas: lo que hace es construir sabor. Por encima de 140 °C los aminoácidos y los azúcares reductores de la superficie reaccionan y generan cientos de compuestos, melanoidinas y pirazinas, que luego se disolverán en la salsa. Para llegar ahí la superficie debe estar seca y la cocotte no puede ir llena: si el vapor no escapa, la temperatura se queda clavada en 100 °C y la carne se cuece gris. La mantequilla acompaña al aceite porque su caseína y su lactosa doran más, pero se quema pasados los 150 °C.

04

Paso 04

Añade las chalotas enteras y dóralas 4 minutos removiendo. Vierte los 300 ml de Oporto y raspa el fondo con una cuchara de madera hasta despegar todos los restos tostados. Deja reducir a fuego vivo de 4 a 5 minutos, hasta que el volumen baje a la mitad y el olor punzante a alcohol desaparezca dejando un aroma dulce a fruta pasa. Incorpora los 500 ml de caldo, las 4 ramas de tomillo y las 2 hojas de laurel, y devuelve el redondo a la cocotte.

Consejo: El desglasado disuelve el fondo pegado a la cocotte, que es proteína coagulada y melanoidinas poco solubles en agua pero muy solubles en etanol; por eso se desglasa con vino y no con caldo. El Oporto suma además otra cosa: entre 90 y 110 gramos de azúcar por litro y unos 20 grados de alcohol. Reducirlo a la mitad evapora ese etanol, que en boca resulta punzante y anestesia el paladar, y concentra el azúcar hasta convertirlo en el esqueleto dulce de la salsa. Si añades el caldo sin reducir antes, la salsa final sabrá a alcohol crudo por mucho que la cuezas.

05

Paso 05

Tapa la cocotte y cuece a fuego muy suave, o mejor en el horno a 150 °C, durante 1 hora y 45 minutos, dando la vuelta a la pieza a mitad de cocción. El líquido debe temblar sin llegar a hervir: si burbujea con fuerza, baja el horno 10 °C. Está lista cuando una brocheta entra hasta el centro con una resistencia muy leve y sale sin esfuerzo y el termómetro marca 88-90 °C dentro, con la carne tierna pero entera y sin deshacerse.

Consejo: Aquí compiten dos reacciones opuestas. La actina coagula hacia los 66 °C, contrae la fibra y expulsa agua: por eso una pieza magra a esa temperatura ya está seca. Pero el colágeno del semitendinoso, muy reticulado, se hidroliza en gelatina a partir de los 70 °C y a un ritmo que se dispara con el tiempo, y esa gelatina retiene agua y devuelve untuosidad. El braseado largo y suave apuesta por la segunda. Si el líquido llega a hervir a borbotones, la masa supera los 95 °C, las fibras se acalambran y la loncha se deshace en hebras secas.

06

Paso 06

Retira el redondo a una tabla y las chalotas a un plato, y tápalos con papel de aluminio. Cuela la salsa por un colador fino presionando la verdura, desgrásala con un cazo y redúcela a fuego medio de 15 a 20 minutos, hasta dejarla en unos 250 ml y que nape el dorso de la cuchara. Devuelve las chalotas al cazo con los 8 g de azúcar y los 20 g de mantequilla restantes y muévelas 3 minutos, hasta que queden brillantes como barnizadas.

Consejo: Una salsa napa cuando la gelatina disuelta y los azúcares concentrados elevan su viscosidad lo bastante para dejar un surco limpio en el dorso de la cuchara. Cuela antes de reducir, porque las partículas de verdura y las proteínas sueltas se pegan al fondo y amargan en cuanto baja el volumen. Desgrasa también: la grasa emulsionada por la agitación enturbia la salsa y deja una película pesada en el paladar. Y no rectifiques de sal hasta el final, porque al reducir a un tercio la sal se concentra en esa misma proporción y te pasarás sin remedio.

07

Paso 07

Deja reposar el redondo 15 minutos tapado, hasta que el centro baje a 55-60 °C. Retira el hilo de bramante cortándolo con tijeras. Con un cuchillo largo y bien afilado, corta lonchas de 6 a 8 mm perpendiculares a la fibra, en un solo movimiento de arrastre desde la punta hasta el talón de la hoja. Cada loncha debe mostrar el mechado como puntos blancos repartidos sobre la carne rosada pálida y sostenerse entera al levantarla.

Consejo: El punto de corte es térmico. Recién salido del braseado, por encima de 80 °C, el redondo está tan blando que el cuchillo lo desmorona; completamente frío, la gelatina formada cuaja y la loncha se percibe seca y compacta. Entre 55 y 60 °C la carne está firme y la gelatina sigue fluida. El filo importa lo mismo: un cuchillo romo no corta, comprime, y al aplastar las fibras exprime el jugo sobre la tabla, con un síntoma bien visible en forma de charco y de lonchas apagadas. Corta perpendicular a la fibra, en un arrastre limpio y sin serrar.

08

Paso 08

Calienta los platos de cerámica gris piedra a 60 °C. Reparte las lonchas superpuestas en abanico, coloca cuatro chalotas glaseadas por ración y napa con la salsa de Oporto a 75-80 °C, unos 60 ml por plato, vertiéndola sobre la carne para que resbale y forme un espejo alrededor. Deshoja el tomillo fresco por encima en el último momento y sirve de inmediato, con pan al lado para no dejar salsa en el plato.

Consejo: La salsa se napa entre 75 y 80 °C y nunca más fría. La gelatina que le da cuerpo dispara su viscosidad al bajar de los 40 °C y empieza a gelificar por debajo de 35: sobre un plato recién sacado del armario, en el minuto que tardas en llegar a la mesa, ese espejo brillante se convierte en una capa mate y cuajada. De ahí que los platos vayan a 60 °C. El tomillo se deshoja al final porque el timol y el carvacrol, responsables de su aroma, son volátiles y se evaporan en pocos minutos si la hoja se calienta.

#Española#Medio#2 h 30 min (mechado + braseado)#Carnes y Guisos
Maridaje

Rioja Reserva (Tempranillo)

Rioja, España

Fruta madura y crianza en barrica con taninos suaves que acompañan la ternera magra y hacen eco de la dulzura del Oporto de la salsa.

Douro tinto (Touriga Nacional)

Douro, Portugal

Maridaje de origen: el tinto de la misma tierra que el Oporto, con fruta oscura y estructura que dialoga con la salsa y las chalotas.

Merlot de Somontano

Somontano, Aragón

Un Merlot suave y afrutado que abraza la carne sin taparla y equilibra el dulzor de la reducción.

Galería

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