Sopa cremosa de colmenillas de color tostado servida en cuenco hondo de cerámica artesanal, con colmenillas alveoladas enteras, un hilo de nata y cebollino, ligero vapor, luz natural suave desde la izquierda.
FrancesaAvanzado40 minSetas, Trufa y Hongos

Sopa de Colmenillas con Nata y Jerez

La colmenilla (Morchella) es una de las setas más codiciadas y misteriosas de la primavera: su sombrero cónico y profundamente alveolado, como un panal o una esponja, la hace inconfundible, y su aroma, profundo y ligeramente ahumado, es de los más apreciados de la micología. Pero es una seta que exige respeto absoluto, porque cruda es tóxica: contiene hemolisinas, sustancias que dañan los glóbulos rojos y que solo se destruyen con calor. Por eso la colmenilla se cocina siempre a fondo, nunca cruda ni poco hecha, y este es un mandamiento innegociable. Aquí la convertimos en una sopa cremosa de raíz francesa, ligada con nata y perfumada con jerez oloroso. La sopa toma cuerpo por la gelatinización del almidón y por las proteínas de la nata, que espesan y aterciopelan; el jerez, un vino de crianza oxidativa, aporta glutamato y unos aromas de fruto seco y madera que casan a la perfección con el fondo terroso de la seta. Una sopa de alta cocina, sedosa y honda, para una seta que lo merece.

Tiempo Total
40 min
Dificultad
Avanzado
Raciones
4 personas
Comensales
4

Preparación Paso a Paso

8 pasos · 40 min
01

Paso 01

Limpia las colmenillas con extremo cuidado: ábrelas por la mitad a lo largo y aclara bien el interior alveolado bajo un hilo de agua para arrastrar la arena y algún insecto que anide dentro; sécalas después. Si usas secas, hidrátalas 30 minutos en agua templada y reserva el agua de remojo colada. Pica 2 chalotas, el puerro y pela y trocea la patata.

Consejo: El sombrero de la colmenilla está profundamente alveolado, como un panal, y es un escondite perfecto para tierra e insectos; por eso hay que abrirla y aclararla a fondo, a diferencia de otras setas que se limpian en seco. Con las colmenillas prima la limpieza sobre el temor a mojarlas. El agua de remojo de las secas, colada, es un caldo aromático valiosísimo que no se debe tirar.

02

Paso 02

Reserva unas cuantas colmenillas bonitas enteras para decorar. Funde 40 g de mantequilla en una cazuela de fondo grueso y sofríe la chalota y el puerro a fuego medio 5 minutos, hasta que estén tiernos y translúcidos sin coger color.

Consejo: Sofreír la base aromática despacio, sin dorarla, extrae el dulzor de la chalota y el puerro sin amargor, construyendo un fondo limpio que dejará brillar a la colmenilla. La mantequilla, además de sabor, aporta la grasa que vehicula los aromas liposolubles de la seta que se liberarán en el siguiente paso. Fuego medio y paciencia: prisa aquí significa amargor.

03

Paso 03

Añade las colmenillas troceadas (reservando las enteras) y saltéalas con el sofrito unos 5 minutos, hasta que suelten y evaporen su agua y empiecen a concentrar su aroma. Es fundamental cocinarlas bien: la colmenilla nunca se toma cruda.

Consejo: Este es el punto crítico de seguridad del plato. La Morchella cruda es tóxica: contiene hemolisinas termolábiles que dañan los glóbulos rojos y solo se destruyen con calor. Saltearla ahora y cocerla después garantiza que la toxina quede inactivada. Además, al evaporar su agua concentra su intenso aroma terroso y su umami, igual que cualquier seta necesita perder humedad para desarrollar sabor.

04

Paso 04

Vierte los 80 ml de jerez oloroso y sube el fuego para que reduzca a la mitad, rascando el fondo de la cazuela. Deja que el alcohol se evapore y el vino concentre su aroma antes de seguir.

Consejo: El jerez oloroso es un vino de crianza oxidativa, envejecido en contacto con el aire, lo que le da su color ambarino y sus notas de nuez, madera y fruto seco, además de un aporte de glutamato que refuerza el umami de la seta. Reducirlo evapora el alcohol por encima de sus 78 °C y deja concentrados solo los aromas. Usar oloroso o amontillado, no fino: buscas ese fondo oxidativo profundo.

05

Paso 05

Incorpora la patata troceada y vierte los 800 ml de caldo caliente (más el agua de remojo colada si usaste colmenillas secas). Lleva a ebullición suave y cuece 20 minutos, hasta que la patata esté muy tierna y la colmenilla, bien cocinada.

Consejo: La patata no es solo sabor: su almidón es el primer agente de ligazón. Al superar los 60 °C, los gránulos absorben agua, se hinchan y liberan amilosa, que espesa el caldo formando una red que retiene el líquido. La cocción prolongada cumple además la función de seguridad, asegurando que la colmenilla queda cocinada muy por encima del margen necesario para inactivar sus toxinas.

06

Paso 06

Tritura la sopa con la batidora hasta obtener una crema fina y homogénea. Si la quieres muy sedosa, pásala por un colador fino. Devuélvela a la cazuela y ponla a fuego suave, sin que llegue a hervir con fuerza.

Consejo: Triturar rompe las paredes de quitina de la seta y las fibras de la patata, liberando el almidón y los compuestos aromáticos y dando cuerpo a la crema. Pasarla por el colador retiene los restos de piel y fibra, dejando una textura aterciopelada de alta cocina. Bajar el fuego antes de la nata es preparar el terreno: la crema no debe hervir a borbotones a partir de ahora.

07

Paso 07

Añade los 200 ml de nata en hilo, removiendo, y caliéntala a fuego suave sin dejar que hierva a borbotones. Saltea aparte en un poco de mantequilla las colmenillas enteras reservadas y añádelas a la sopa. Sazona con 5 g de sal y una pizca de pimienta blanca.

Consejo: La nata se añade al final y se calienta con cuidado por una razón física: sus proteínas, las caseínas, coagulan y su grasa se separa con un hervor violento, cortando la crema en grumos y suero. A fuego suave, en cambio, la nata liga la sopa aportando cuerpo y ese tacto aterciopelado. La pimienta blanca, y no negra, se usa para no manchar de puntos oscuros una crema de color tan delicado.

08

Paso 08

Sirve la sopa muy caliente en cuencos hondos de cerámica templados, repartiendo las colmenillas enteras salteadas por encima. Termina con un hilo de nata, un poco de cebollino picado y, si quieres, unas gotas de jerez en crudo. Acompaña de pan tostado.

Consejo: Reservar y saltear aparte unas colmenillas enteras da al plato textura y una presencia visual que una crema lisa no tendría, además de un recordatorio de la seta protagonista. El hilo de nata y las gotas de jerez crudo del final refrescan el aroma que la cocción había asentado. Servir en cuenco templado mantiene la temperatura de una sopa que debe tomarse bien caliente.

#Francesa#Avanzado#40 min#Setas, Trufa y Hongos
Maridaje

Amontillado

D.O. Jerez-Xérès-Sherry, Andalucía

El mismo vino oxidativo del guiso, con notas de avellana que enlazan con el fondo terroso de la colmenilla.

Blanco con crianza en barrica

D.O. Rioja, La Rioja

Cuerpo y notas tostadas que sostienen la cremosidad de la nata sin quedarse cortos.

Chardonnay con crianza

A.O.C. Meursault, Borgoña, Francia

Untuosidad y elegancia mantecosa que dialogan con la raíz francesa de la sopa.

Galería

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