
Abadejo Confitado con Puré de Coliflor y Noisette
El abadejo (Pollachius pollachius), primo magro y humilde del bacalao, tiene una carne blanca de escama ancha y jugo delicado que se seca en un suspiro si lo maltratas. Por eso aquí no lo freímos ni lo hervimos: lo confitamos sumergido en aceite de oliva a 55-60 °C, una temperatura tan baja que las fibras apenas se contraen y el colágeno de tipo I —pobre en entrecruzamientos, así que gelatiniza pronto— se ablanda sin expulsar el agua interna. El resultado es un lomo nacarado, terso, que se abre en láminas gruesas al roce del tenedor. Debajo, un puré de coliflor sedoso montado con mantequilla noisette, esa mantequilla que llevamos al punto avellana dorando sus sólidos lácteos por Maillard hasta que huele a fruto seco tostado. Coliflor dulce, mantequilla tostada y pescado apenas cuajado: un plato de aparente sencillez y control absoluto de la temperatura.
Preparación Paso a Paso
8 pasos · 45 minPreparar ingredientes
Desespina los lomos de abadejo pasando el dedo a contrapelo y retira las espinas con pinzas, sin desgarrar la carne. Sálalos ligeramente por la cara de la carne y déjalos atemperar 30 minutos: si entran fríos al aceite, el centro tarda y el exterior se pasa. Corta la coliflor en ramilletes iguales, pica las avellanas y ten el aceite y el termómetro a mano.
Consejo: Salar 30 minutos antes arranca una salazón exprés que firma la superficie de la carne y la deja más tersa al cuajar.
Cocer la coliflor
Cuece los ramilletes de coliflor en la leche con un poco de agua y sal a fuego medio 12-15 minutos, hasta que un cuchillo entre sin resistencia. Vigila que la leche no hierva a borbotones: se agarra al fondo, sube de golpe y da al puré un regusto a quemado. Si la coliflor queda dura, el puré saldrá granuloso por mucho que lo tritures.
Consejo: Cocerla en leche en lugar de agua aporta azúcares y grasa que redondean su dulzor y evitan que sepa a col.
Elaborar el puré
Escurre reservando la leche y tritura la coliflor con la mantequilla, la nuez moscada y parte de la leche caliente hasta obtener un puré sedoso. Añade la leche poco a poco: es más fácil aligerar un puré espeso que recuperar uno aguado. Pásalo por un colador fino para eliminar las fibras del tallo; debe caer de la cuchara en una cinta lisa y brillante.
Consejo: Añade la leche poco a poco: el puré debe quedar brillante y napante, no líquido. El colador fino es lo que separa un puré casero de uno de restaurante.
Calentar el aceite
En un cazo hondo, calienta el aceite con el ajo y el laurel a fuego muy suave hasta 58 °C, midiendo con el termómetro en el centro del aceite y no pegado al fondo, donde marca más. Así el aceite se perfuma sin freír nada. Retira el ajo antes de que dore: en cuanto toma color amarga y traslada ese sabor a todo el aceite de confitado.
Consejo: El aceite aromatizado infusiona sabor sin freír; si ves borboteo, estás demasiado caliente: aparta del fuego unos segundos.
Confitar el abadejo
Sumerge los lomos en el aceite a 55-60 °C y confita 10-12 minutos manteniendo la temperatura, sin que hierva en ningún momento; si sube, las proteínas se contraen, expulsan agua y sale albúmina blanca. Aparta el cazo del fuego a ratos para regularlo. Estarán listos cuando la carne ceda al tacto pero aún tiemble y las lascas empiecen a separarse.
Consejo: Controla el fuego encendiendo y apagando: es normal apagarlo del todo y dejar que el calor residual haga el trabajo.
Hacer la mantequilla noisette
En una sartén de fondo claro, funde la mantequilla a fuego medio; el fondo claro te deja ver el color real. Removiendo, deja que espume y los posos lácteos viren a color avellana y huelan a fruto seco tostado. Retira del fuego de inmediato y pásala a un bol frío: el calor residual de la sartén la lleva de avellana a negra y amarga en segundos.
Consejo: La sartén clara te deja ver el color exacto; del dorado al quemado van diez segundos, así que ten el cazo fuera del fuego listo.
Añadir avellanas y cebollino
Añade las avellanas picadas y el cebollino a la mantequilla noisette ya templada, nunca hirviendo: con el calor fuerte el cebollino se oscurece y pierde su frescor, y las avellanas se tuestan de más. Remueve para repartirlos bien. Rectifica de sal al final, con mano ligera, porque luego coronarás el plato con escamas y el conjunto podría quedar salado.
Consejo: Deja que la mantequilla baje a unos 60 °C antes de incorporar el cebollino para que conserve su verde y su aroma.
Emplatar y servir
Extiende una base de puré de coliflor en el plato con el dorso de la cuchara. Escurre bien el lomo de abadejo sobre papel de cocina y colócalo encima: el aceite que arrastra diluiría la noisette y dejaría un charco graso. Napa con la mantequilla noisette y las avellanas, corona con escamas de sal y sirve al momento, antes de que el puré pierda calor.
Consejo: Escurre el lomo sobre una rejilla unos segundos: el exceso de aceite en el plato ensucia el puré y apaga la noisette.
Albariño
D.O. Rías Baixas
Su acidez y salinidad atlántica cortan la grasa del confit y de la mantequilla, y su fruta blanca dialoga con el abadejo.
Godello
D.O. Valdeorras
Cuerpo medio y notas de fruta de hueso que abrazan la coliflor y el tostado de la noisette sin taparlos.
Txakoli
D.O. Getariako Txakolina
Su chispa carbónica y su frescor cítrico aligeran el plato y limpian el paladar entre bocado y bocado.
Galería
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