Crema de castañas y calabaza asada, lisa y naranja tostado, en cuenco blanco hueso, con castañas doradas, pipas de calabaza tostadas y un hilo de aceite.
EspañolaFácil1 h 30 min (35 min activos + 40 min de horno y 30 min de cocción en paralelo)Sopas, Caldos y Cremas

Sopa de Castañas y Calabaza Asada

Una crema de otoño que junta dos frutos de la misma estación: la calabaza, asada en el horno con su piel, y la castaña, cocida en el caldo hasta que se deshace. Es cocina de montaña y de castañar, de Galicia, El Bierzo o la sierra de Huelva, hecha con lo que había en octubre. Lo que la distingue de una crema de calabaza corriente está en dos decisiones. La calabaza no se hierve, se asa: pierde agua y carameliza sus azúcares en la superficie, y con ello la sopa gana en sabor lo que pierde en volumen. Y la castaña no es adorno, es el espesante: su almidón liga la crema sin harina ni patata. Se termina con nata, nuez moscada y unas gotas de vinagre de Jerez, que cortan el dulce y dejan la boca limpia. Se sirve en cuenco blanco, con castañas salteadas y pipas tostadas por encima.

Tiempo Total
1 h 30 min (35 min activos + 40 min de horno y 30 min de cocción en paralelo)
Dificultad
Fácil
Raciones
4 personas
Comensales
4

Preparación Paso a Paso

8 pasos · 1 h 30 min (35 min activos + 40 min de horno y 30 min de cocción en paralelo)
01

Preparar ingredientes y asar calabaza

Precalienta el horno a 200 °C y dispón todo en la mesa: la calabaza, las castañas, el puerro y la cebolla, la mantequilla, la nata, el caldo y las pipas. Parte la calabaza por la mitad a lo largo, retira las pepitas con una cuchara y corta cada mitad en gajos gruesos sin pelar. Colócalos en la bandeja con la piel hacia abajo, unta la pulpa con dos cucharadas de aceite y sala. Hornea 35 o 40 minutos, hasta que los bordes estén oscuros y un cuchillo entre sin resistencia.

Consejo: La piel hacia abajo protege la pulpa del calor directo de la bandeja y evita que se seque; la cara expuesta pierde agua y carameliza. Asada con piel, la calabaza sabe a calabaza mucho más que hervida, porque nada se diluye en el agua.

02

Escaldar y pelar castañas

Mientras se asa la calabaza, haz un corte en cruz en la cara plana de cada castaña con un cuchillo de puntilla, que atraviese la piel dura. Escáldalas en un cazo de agua hirviendo tres minutos, sácalas de cuatro en cuatro con una espumadera y pela cada una tirando desde el corte: la piel exterior y la fina interior salen juntas mientras están calientes. Reserva seis castañas enteras para la guarnición.

Consejo: El calor ablanda la piel interior y la despega de la pulpa. En cuanto la castaña enfría vuelve a adherirse; por eso se sacan pocas cada vez y las demás siguen en el agua caliente hasta que les toca.

03

Pochar puerro y cebolla

Pica el puerro y la cebolla en juliana fina. En una olla de fondo grueso, sobre fuego suave, funde los 30 g de mantequilla con la cucharada de aceite restante y pocha la cebolla y el puerro con una pizca de sal durante 12 minutos, removiendo de vez en cuando, hasta que estén blandos y translúcidos, sin que tomen ningún color. Si empiezan a dorarse, baja el fuego y añade una cucharada de agua.

Consejo: Con la sal, la verdura suelta agua y se cuece en su jugo en lugar de freírse. El puerro y la cebolla dorados darían un fondo tostado que compite con la calabaza; blancos, ponen dulzor de base sin protagonismo.

04

Cocer castañas con caldo

Añade las castañas peladas y troceadas a la olla, cubre con un litro del caldo de verduras, sala ligeramente y lleva a ebullición. Baja el fuego y cuece a hervor suave entre 25 y 30 minutos, hasta que una castaña se aplaste con el dorso de una cuchara contra la pared de la olla. El caldo tomará un color pajizo y espesará un poco por sí solo.

Consejo: El almidón de la castaña gelatiniza a partir de los 60 °C y sigue absorbiendo agua mientras cuece. Esa es la ligazón de la sopa; por eso se cocina la castaña en el caldo que luego se tritura y no aparte.

05

Integrar calabaza y triturar

Saca la calabaza del horno, separa la piel con una cuchara y añade la pulpa a la olla junto con el jugo caramelizado que haya quedado en la bandeja. Cuece cinco minutos más para que se integre y tritura con la batidora de mano tres minutos largos, hasta que no quede ningún grano. Pasa después la crema por el chino, apretando con el cucharón, a una olla limpia.

Consejo: El chino retiene la piel interior de la castaña que haya escapado y las fibras de la calabaza; sin ese paso la crema es correcta pero no fina. Batir en caliente reduce la viscosidad y facilita el trabajo.

06

Ajustar textura y sazonar

Vuelve la crema al fuego suave. Ajusta la textura con el caldo caliente restante hasta que cubra la cuchara y caiga en cinta, añadiéndolo poco a poco. Incorpora la nata, remueve y calienta sin que llegue a hervir. Sazona con sal, la nuez moscada recién rallada y la cucharadita de vinagre de Jerez, prueba y corrige: debe quedar dulce de fondo, salada al punto y con un final limpio.

Consejo: El caldo debe estar caliente: el frío retrograda el almidón, la crema se vuelve gomosa y pierde brillo. El vinagre no se nota como tal; se nota en que la segunda cucharada apetece tanto como la primera.

07

Saltear castañas y tostar pipas

Trocea las castañas reservadas en cuartos. En una sartén pequeña sobre fuego medio, funde los 15 g de mantequilla hasta que espume y saltea las castañas dos minutos, hasta que doren en los cantos. Retíralas a un plato y tuesta las pipas de calabaza en la misma sartén, sin grasa, un minuto, moviendo la sartén, hasta que crujan y empiecen a saltar.

Consejo: La mantequilla al espumar ha perdido su agua y empieza a dorar; es el momento de echar la castaña para que tome color sin que los sólidos lácteos se quemen. Las pipas tuestan en segundos: si se pasan, amargan.

08

Emplatar y servir

Sirve la crema bien caliente en cuencos blanco hueso, llenos hasta dos dedos del borde. Reparte por encima las castañas salteadas y las pipas tostadas, en el centro, sin cubrir toda la superficie, y termina con un hilo de aceite de oliva virgen extra y una vuelta de pimienta si te gusta. Lleva a la mesa de inmediato, antes de que la guarnición se hunda.

Consejo: La guarnición se pone en el último segundo: la crema es densa y sostiene los tropezones unos minutos, pero la humedad ablanda las pipas y apaga el crujiente. El aceite en crudo aporta aroma que la cocción habría destruido.

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Maridaje

Godello (blanco joven o con lías)

Valdeorras, Galicia, España

El maridaje evidente y de la misma tierra que la castaña. El godello tiene cuerpo suficiente para no desaparecer bajo una crema densa, acidez viva que equilibra el dulzor de la calabaza y notas de fruta de hueso y hinojo que acompañan la nuez moscada. Si lleva unos meses sobre lías, mejor: gana textura y un fondo de fruto seco. Sírvelo a 10 °C.

Amontillado seco

Jerez, Andalucía, España

El potente. Un amontillado con crianza larga tiene avellana, madera vieja y una salinidad que hace de contrapunto perfecto a lo dulce y lo cremoso, y su acidez volátil repite el gesto del vinagre de Jerez en la sopa. Es seco por completo, sin azúcar residual, y su grado alto pide copa pequeña y temperatura de 13 °C. Con la castaña salteada en mantequilla es un maridaje regional de manual.

Sidra natural asturiana

Comarca de la Sidra, Asturias, España

La sorpresa. La sidra natural tiene acidez alta, apenas 6 grados, ningún azúcar y un fondo de manzana verde y bodega que corta la grasa de la nata y refresca entre cucharadas de una crema que llena. Casa con la castaña porque comparten calendario y paisaje, el del magosto y la espicha. Escanciada o en copa, a 12 °C, es la opción más ligera y la que menos cansa.

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