
Bacalao rebozado
El bacalao rebozado es un clásico de nuestra gastronomía, una forma sencilla y deliciosa de disfrutar este pescado tan versátil. Su exterior crujiente contrasta a la perfección con la jugosidad y ternura del bacalao en su interior. Es un plato que evoca tradición y hogar, ideal para cualquier comida del día, desde un aperitivo hasta un plato principal. La clave está en un buen rebozado, que actúe como una armadura protectora, evitando que el pescado se seque y concentrando su sabor. Con pocos ingredientes y una técnica clara, conseguirás un resultado espectacular que agradará a todos. Prepara este bacalao rebozado y disfruta de un bocado lleno de sabor y textura que te transportará directamente a la cocina de nuestras abuelas, con el aroma inconfundible del pescado frito y el punto justo de sal. Una receta para el día a día que siempre triunfa.
Preparación Paso a Paso
8 pasos · 30 minutosPrepara el bacalao
Para empezar, seca muy bien los lomos de bacalao con papel de cocina. Es crucial eliminar toda la humedad superficial para que la harina se adhiera correctamente y el rebozado quede crujiente, evitando que se ablande al freír. Si no está en lomos, córtalo en porciones de unos 4-5 cm de lado, lo que asegura una cocción uniforme y facilita el manejo durante el rebozado y la fritura.
Consejo: Si usas bacalao salado, desálalo 48 horas cambiando el agua cada 8 horas. Refrigera durante el proceso.
Prepara el rebozado
En un plato hondo, bate los huevos hasta que estén homogéneos. En otro plato, dispón la harina de trigo. Si el bacalao no está perfectamente desalado, puedes añadir una pizca de sal al huevo, pero ten cuidado, el bacalao ya tiene sal. Este orden es clave para que el rebozado se fije bien y cree esa capa protectora: primero harina, luego huevo, asegurando la adhesión y el sellado.
Consejo: Usa platos hondos para trabajar con comodidad y evitar ensuciar la cocina.
Enharina el bacalao
Pasa cada trozo de bacalao por la harina, asegurándote de que quede completamente cubierto por todos los lados. Presiona ligeramente si es necesario para que la harina se adhiera bien. Este paso forma la primera capa del rebozado, esencial para crear una barrera protectora que evita que el bacalao se seque y, además, ayuda a que el huevo se fije mejor.
Consejo: Sacude el exceso de harina para evitar que el aceite se ensucie demasiado rápido.
Reboza el pescado
A continuación, sumerge cada trozo de bacalao en el huevo batido, escurriendo ligeramente el exceso. El huevo actúa como un pegamento, uniendo la harina al pescado y formando una capa homogénea. Esta capa es la que se dorará y se volverá crujiente al contacto con el aceite caliente, protegiendo el interior del bacalao y aportando sabor y textura al conjunto.
Consejo: Asegúrate de que cada trozo esté bien cubierto de huevo, sin huecos.
Calienta el aceite
Calienta el aceite de oliva virgen extra en una sartén grande a fuego medio-alto. Es fundamental que el aceite esté caliente, a unos 170-180 °C, para que el bacalao se dore rápidamente sin absorber demasiado aceite. Puedes comprobar la temperatura introduciendo un trozo pequeño de pan; si burbujea suavemente a su alrededor, el aceite está listo. Si burbujea con fuerza, baja el fuego.
Consejo: Un aceite a temperatura inadecuada hará que el bacalao se queme por fuera o quede crudo por dentro.
Fríe el bacalao
Fríe los trozos de bacalao rebozado en el aceite caliente durante 2-3 minutos por cada lado. El objetivo es conseguir un color dorado apetitoso y una textura crujiente por fuera. Dale la vuelta con cuidado para que se dore uniformemente. El tiempo es suficiente para que el bacalao se cocine por dentro, quedando tierno y jugoso, gracias a la protección del rebozado.
Consejo: No atiborres la sartén; fríe en varias tandas para mantener la temperatura del aceite.
Escurre el exceso de aceite
Una vez dorados, retira los trozos de bacalao de la sartén y colócalos sobre papel de cocina absorbente. Esto ayuda a eliminar el exceso de aceite, dejando el rebozado más crujiente y menos grasiento. Es un paso clave para que el bacalao no quede pesado y mantenga esa textura ideal, que se siente en cada bocado. Déjalos reposar un minuto.
Consejo: Si los dejas mucho tiempo en el papel, pueden reblandecerse.
Sirve y disfruta
Emplata el bacalao rebozado recién hecho. Si lo deseas, espolvorea un poco de perejil fresco picado por encima para aportar un toque de color y aroma. Sírvelo inmediatamente para que el rebozado conserve toda su textura crujiente y el pescado esté en su punto óptimo de jugosidad. Combina muy bien con una ensalada fresca o unas patatas panadera.
Consejo: Puedes añadir una rodaja de limón al lado para quien guste de un toque ácido.
Galería
8 imágenesRecetas Relacionadas

San Jacobo

Filetes rusos caseros

Berenjenas rellenas de carne

Ensalada César con pollo

Garbanzos con Espinacas

Estofado de ternera con patatas

Patatas panadera
