
San Jacobo
El San Jacobo es un clásico de nuestra cocina, muy popular por su sencillez y sabor. Se trata de un filete de lomo de cerdo fino, o a veces ternera, relleno de jamón cocido y queso, todo ello empanado y frito hasta conseguir un exterior crujiente y un interior jugoso. Es una opción perfecta para una comida rápida entre semana o una cena informal, que gusta tanto a niños como a adultos. La clave para un buen San Jacobo reside en la calidad de sus ingredientes y en un buen empanado que selle los jugos y evite que el queso se escape. Es un plato que evoca recuerdos de la infancia para muchos y que, con unos pocos trucos, puedes elevar a un nivel superior, garantizando siempre ese contraste perfecto de texturas y sabores que lo hace irresistible. Ideal para acompañar con unas patatas fritas caseras o una ensalada fresca.
Preparación Paso a Paso
8 pasos · 15 minutosPrepara la mise en place
Dispón todos los ingredientes necesarios sobre la encimera. Prepara una superficie de trabajo limpia. Coge los filetes de lomo, el jamón cocido y el queso. Prepara tres recipientes: uno con pan rallado, otro con los huevos batidos y la leche, y el último con pan rallado de nuevo. Esto facilitará el empanado doble y mantendrá tu cocina organizada.
Consejo: Ten todos los ingredientes listos antes de empezar para agilizar el proceso y evitar interrupciones. La organización es clave para un empanado eficiente.
Aplanar los filetes
Coloca cada filete de lomo entre dos trozos de papel film transparente o papel de horno. Golpéalos suavemente con un mazo de cocina o el lateral de un cuchillo grande hasta que tengan un grosor de unos 3-4 mm. Esto es crucial para que se cocinen de manera uniforme y para que puedas envolver el relleno sin dificultad.
Consejo: No los golpees excesivamente fuerte, solo lo justo para que se expandan y queden finos sin romperse. La finura asegura una cocción uniforme.
Rellenar el San Jacobo
Salpimienta ligeramente cada filete aplanado por una cara. Coloca una loncha de jamón cocido sobre la mitad de cada filete, dejando un margen en los bordes. Encima del jamón, pon una loncha de queso. Dobla el filete por la mitad sobre el relleno, de forma que el jamón y el queso queden completamente cubiertos. Presiona los bordes con los dedos para sellarlos bien.
Consejo: Deja un pequeño margen en los bordes para que al doblar y sellar el filete, el queso no se salga. La tensión del filete al doblarse ayudará a sellar.
Preparar el empanado
En un plato hondo, bate los huevos con la leche, una pizca de sal y pimienta hasta que estén bien integrados. En otro plato llano, extiende el pan rallado. En un tercer plato, ten más pan rallado. La clave está en la uniformidad de estas mezclas para que el empanado sea perfecto y crujiente.
Consejo: Asegúrate de que la mezcla de huevo y leche sea homogénea. La leche añade un toque de cremosidad al empanado y ayuda a que el pan rallado se adhiera mejor, creando una capa más crujiente.
Empanar el San Jacobo
Pasa cada San Jacobo primero por el pan rallado, cubriendo todas las superficies. Luego, sumérgelo en la mezcla de huevo y leche, escurriendo el exceso. Finalmente, vuelve a pasarlo por el pan rallado, presionando suavemente para asegurar una capa uniforme y compacta. Este doble empanado es fundamental para un resultado crujiente.
Consejo: Presiona bien en cada capa para que el pan rallado se adhiera firmemente. Asegura que los bordes queden completamente sellados para evitar que el queso se escape al freír.
Calentar el aceite
Calienta abundante aceite de girasol en una sartén grande a fuego medio-alto. La temperatura ideal es de 170-180 °C. Para comprobarlo, introduce un trozo pequeño de pan rallado; debe burbujear suavemente y dorarse en unos segundos. Esto indica que el aceite está listo para freír sin que se quemen rápidamente.
Consejo: Un aceite a la temperatura correcta es vital. Si el aceite está demasiado frío, los San Jacobos absorberán grasa; si está demasiado caliente, se quemarán por fuera antes de cocinarse por dentro.
Freír los San Jacobos
Con cuidado, introduce los San Jacobos en el aceite caliente, de uno en uno o de dos en dos, según el tamaño de tu sartén, para no bajar la temperatura del aceite. Fríelos durante 2-3 minutos por cada lado, hasta que estén dorados y crujientes por fuera, y el queso esté fundido por dentro. Retíralos y colócalos sobre papel absorbente para eliminar el exceso de grasa.
Consejo: No sobrecargues la sartén; esto baja la temperatura del aceite y los San Jacobos quedarán aceitosos. Fríe en tandas para mantener una cocción óptima.
Emplatar y servir
Sirve los San Jacobos recién hechos. Su interior debe estar jugoso y el queso completamente fundido. Puedes acompañarlos con unas patatas fritas caseras, una ensalada verde fresca o una salsa de tomate casera. El contraste de temperaturas y texturas es lo que hace de este plato un éxito seguro.
Consejo: Sirve inmediatamente para disfrutar de la mejor textura crujiente y el queso fundido. Acompaña con algo fresco para equilibrar.
Galería
8 imágenesRecetas Relacionadas

Filetes rusos caseros

Berenjenas rellenas de carne

Ensalada César con pollo

Garbanzos con Espinacas

Estofado de ternera con patatas

Patatas panadera

Crema de verduras
