Cigalas abiertas a la plancha con la carne dorada y el caparazón rojo sobre plato de cerámica artesanal, espolvoreadas con sal de algas y cebollino, con luz natural entrando desde la izquierda.
EspañolaFácil20 minMariscos y Crustáceos

Cigalas a la Plancha con Sal de Algas y Cebollino

La cigala (Nephrops norvegicus) a la plancha es puro producto: cuando el marisco es de primera, sobra casi todo lo demás. Basta una plancha ardiente, un hilo de aceite y unos segundos por cada cara para que la carne pase de translúcida a nacarada, jugosa y dulce, mientras el caparazón se carameliza y perfuma. La rematamos con una sal de algas que multiplica el yodo y el fondo marino, y con cebollino fresco que aporta un contrapunto herbáceo y limpio. Es la receta más sencilla de este recetario y, quizá por eso, la más exigente con la materia prima: aquí no hay salsa que disimule. Cigalas vivas, plancha muy caliente y mano rápida; el resto lo pone el mar. Un plato de apariencia humilde y resultado rotundo, de esos que se recuerdan mucho después de haber rebañado la última cabeza.

Tiempo Total
20 min
Dificultad
Fácil
Raciones
2 personas
Comensales
4

Preparación Paso a Paso

8 pasos · 20 min
01

Mise en place

Ten las 12 cigalas en la nevera hasta el último momento y reúne todo antes de encender, porque esta receta se cocina en un suspiro y no da margen a buscar nada. El aceite medido, el cebollino picado, los ingredientes de la sal de algas y las pinzas al lado de la plancha. Si las cigalas están vivas, pásalas 15 minutos al congelador antes de manipularlas: las aletarga y el trabajo es más limpio.

Consejo: Saca las cigalas de la nevera justo antes de cocinar: cuanto más firmes y frías lleguen a la plancha, mejor sella la carne.

02

Preparar sal de algas

Mezcla las 2 cucharadas de escamas de sal con la cucharadita de alga en polvo, aplastando ligeramente con los dedos para que el polvo se agarre al cristal de sal en lugar de quedar suelto en el fondo. Reserva en un cuenco pequeño. Esta sal es todo el aliño del plato: aporta el yodo que refuerza el sabor marino de la cigala sin taparlo.

Consejo: Machaca un poco el alga si viene en trozos: repartida fina, impregna cada bocado de sabor yodado.

03

Abrir las cigalas

Abre las cigalas por la mitad a lo largo apoyando el cuchillo en la cabeza y bajando de un golpe firme hacia la cola. Retira el hilo intestinal oscuro de la cola con la punta del cuchillo, porque amarga y arenilla el bocado. Abiertas se hacen antes y recogen mejor la sal; enteras quedan más jugosas pero necesitan unos segundos más.

Consejo: Abiertas en dos, la carne toma la plancha directamente y se hace antes; enteras conservan más jugo pero piden algo más de fuego.

04

Calentar la plancha

Calienta la plancha a fuego fuerte hasta que humee ligeramente. Tiene que estar ardiendo antes de que las cigalas la toquen: una plancha tibia no sella, y entonces la cigala suelta su agua, se cuece en ella y queda blanda y desvaída en lugar de tostada por fuera y jugosa dentro.

Consejo: Comprueba el punto con una gota de agua: si baila y se evapora al instante, la plancha está lista.

05

Marcar las cigalas

Pincela con aceite las cigalas y nunca la plancha, para que la grasa esté donde interesa y no se queme antes de tiempo llenando la cocina de humo. Colócalas con la carne hacia abajo y márcalas entre 45 y 60 segundos sin moverlas ni tocarlas: ese contacto quieto es lo que forma la costra dorada.

Consejo: Aceita el marisco, no el metal: así evitas humaredas y el aceite no se quema antes de tostar la carne.

06

Terminar la cocción

Dales la vuelta y hazlas por el lado del caparazón otros 30 a 45 segundos, solo hasta que la carne esté opaca y el caparazón rojo intenso. Con la cigala hay que pecar de corto: se pasa en segundos y entonces la carne se contrae, se despega del caparazón y pierde toda su dulzura característica.

Consejo: En cuanto la carne pierda la transparencia, retíralas: el calor residual termina la cocción fuera del fuego.

07

Salar las cigalas

Espolvorea la sal de algas ya fuera del fuego y con las cigalas todavía calientes, que es cuando la superficie grasa la retiene y el calor libera el aroma del alga. Si las salas antes de la plancha, la sal extrae agua y te juega en contra; si esperas a que enfríen, resbalará al plato.

Consejo: Sazona siempre al final: si la sal entra en la plancha, se quema y amarga.

08

Emplatar y servir

Dispón las cigalas sobre cerámica artesanal, remata con abundante cebollino picado en el momento y, si quieres, unas gotas de limón, siempre pocas para no curtir la carne. Sirve de inmediato y cómelas con las manos, chupando las cabezas sin reparos: ahí está concentrado el jugo más sabroso de toda la pieza.

Consejo: Sirve enseguida y calienta el plato: la cigala a la plancha pierde su punto en cuanto se enfría.

#Española#Fácil#20 min#Mariscos y Crustáceos
Maridaje

Albariño

D.O. Rías Baixas

Salinidad atlántica y acidez cítrica que resuenan con el yodo de la sal de algas y respetan el dulzor del marisco.

Godello

D.O. Monterrei

Cuerpo medio y frescura mineral que acompañan el tostado de la plancha sin taparlo.

Manzanilla

D.O. Manzanilla-Sanlúcar de Barrameda

Su punto salino y su crianza bajo velo de flor son un clásico infalible con el marisco a la plancha.

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