Mollejas de ternera doradas con guisantes verdes en sarten de ceramica gris sobre tabla de roble con luz lateral.
EspañolaMedio2 h (incluye desangrado y prensado)Foie y Casquería

Mollejas de Ternera Doradas con Guisantes

Las mollejas de ternera doradas con guisantes son un plato de casqueria noble, de esos que aparecen en las cartas de los grandes restaurantes precisamente por su textura irrepetible. La molleja de ternera, timo o paps del animal joven, es una glandula de una cremosidad casi mantecosa gracias a su alto contenido en grasa fina y colageno tierno; nada que ver con la fibra de un musculo. Para llevarla a su mejor version seguimos un ritual clasico: desangrar en agua fria, blanquear para afirmarla, retirar las telillas y, el paso que marca la diferencia, prensarla en frio unas horas con un peso encima. El prensado compacta la glandula, expulsa el exceso de agua y deja una pieza uniforme que se dora de maravilla. Despues, un sellado a fuego vivo crea la costra tostada de la reaccion de Maillard, y unos guisantes frescos, dulces y verdes, aportan el contrapunto de frescura y color. El resultado es un bocado que combina lo crujiente, lo cremoso y lo dulce en una misma cucharada, elegante y profundamente reconfortante.

Tiempo Total
2 h (incluye desangrado y prensado)
Dificultad
Medio
Raciones
4 personas
Comensales
4

Preparación Paso a Paso

8 pasos · 2 h (incluye desangrado y prensado)
01

Preparar ingredientes

Reúne y prepara todos los ingredientes (mise en place). Pon las mollejas a desangrar en agua fría con la leche entre 1 y 2 horas, cambiando el agua, hasta que palidezcan: la sangre retenida oscurece la carne al cocinarla y le da un sabor metálico. Desgrana los guisantes y pica la chalota y el ajo muy finos, para que luego se pochen rápido sin dorarse.

Consejo: Cuanto mas palidas salgan del desangrado, mas fino sera el sabor final de la molleja.

02

Blanquear mollejas

Blanquea las mollejas en agua hirviendo con sal 4-5 minutos, hasta que se vean blancas y firmes por fuera. Escurre y refresca en agua con hielo: el frío corta la cocción y contrae la superficie, lo que facilita el pelado. Retira con cuidado las telillas y la grasa dura con los dedos y la punta de un cuchillo; si las dejas, se encogen al dorar y quedan duras.

Consejo: Retirar bien las membranas evita que la pieza encoja y se deforme al dorarla.

03

Prensa de mollejas

Coloca las mollejas entre dos platos o bandejas, pon un peso encima y prénsalas en la nevera 2-3 horas para compactarlas y expulsar el exceso de agua. Un peso moderado basta, como un par de latas: si aprietas demasiado, las aplastas y se rompen. Prensadas quedan más firmes y uniformes, y luego se doran parejas en lugar de soltar líquido en la sartén.

Consejo: El prensado es el secreto profesional: convierte la molleja en una pieza firme que se dora de maravilla.

04

Dorar mollejas

Trocea las mollejas prensadas, sécalas muy bien y enharínalas ligeramente sacudiendo el exceso; la harina sobrante se quema y amarga el fondo. Dóralas en la sartén con aceite bien caliente sin moverlas hasta formar costra por ambos lados. Si las mueves pronto, la costra se rompe y se pega. Reserva cuando estén doradas y crujientes por fuera.

Consejo: Enharinado finisimo y sarten caliente: asi se logra la costra crujiente que define el plato.

05

Pochar chalotas

En la misma sartén, baja el fuego y pocha la chalota y el ajo hasta que estén transparentes, aprovechando los jugos dorados del fondo. Raspa con una cuchara de madera para despegar esos restos tostados, que dan sabor a la salsa. Vigila el ajo: con la sartén aún caliente se quema en segundos y amarga, por eso conviene bajar el fuego antes de echarlo.

Consejo: No limpies la sarten: esos jugos pegados son sabor concentrado para la base del salteado.

06

Cocer guisantes

Sube el fuego, vierte el vino blanco y deja evaporar el alcohol, hasta que deje de oler a alcohol y el líquido se reduzca a la mitad. Añade el caldo y los guisantes y cuece un par de minutos, hasta que los guisantes estén al dente y dulces, de un verde intenso. Si los cueces de más, se arrugan, pierden color y su azúcar se transforma en almidón harinoso.

Consejo: Guisantes poco hechos: si se pasan pierden su dulzor y su color verde vivo.

07

Ligar la salsa

Devuelve las mollejas doradas a la sartén, añade la mantequilla fría y liga la salsa moviendo la sartén en vaivén para emulsionar, sin que llegue a hervir fuerte. Si hierve, la mantequilla se separa y la salsa queda grasienta. Debe quedar brillante y napar las mollejas. Rectifica de sal y pimienta y espolvorea las hierbas al final para que no se oscurezcan.

Consejo: La mantequilla fria emulsiona el jugo y da brillo y untuosidad a la salsa final.

08

Emplatar y servir

Sirve las mollejas doradas sobre un lecho de guisantes brillantes, napadas con su jugo emulsionado y con las hierbas frescas por encima. Hazlo nada más ligar la salsa: si esperan en la sartén, la costra absorbe el jugo y se reblandece, y la emulsión pierde brillo. Usa platos calientes para que la mantequilla no se cuaje al contacto con la cerámica fría.

Consejo: Sirve enseguida para que la costra siga crujiente frente al interior cremoso.

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Maridaje

Blanco fermentado en barrica

D.O. Rueda

Un verdejo con paso por barrica aporta cuerpo y untuosidad que acompanan la cremosidad de la molleja sin quedarse corto ante el dorado.

Amontillado

D.O. Jerez-Xeres-Sherry

Su crianza oxidativa aporta notas de avellana y un fondo salino que realzan la casqueria y el tostado de la costra.

Tinto joven de Mencia

D.O. Bierzo

Fresco, con fruta roja y taninos suaves, equilibra la grasa de la molleja y respeta el dulzor de los guisantes.

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