
Pez Espada a la Siciliana con Alcaparras y Aceituna
El pez espada (Xiphias gladius) es un pescado azul de músculo firme, surcado de miómeros y con algo de grasa infiltrada, lo que le da esa textura casi cárnica que aguanta la plancha fuerte y el fuego directo. En esta receta lo tratamos a la siciliana, esa cocina de sol y mar que juega con contrastes: la salsa de tomate, alcaparras y aceitunas —la base de la célebre ghiotta isleña— aporta sal, acidez y un fondo herbáceo que equilibra la untuosidad natural del pescado. Es un plato mediterráneo de pura sencillez, luminoso y sabroso, que huele a huerta y a puerto a partes iguales. Nada de salsas pesadas ni técnicas complicadas: buena materia prima, una plancha bien caliente y el juego magistral de lo salado y lo ácido contra lo graso. Cocina isleña honesta, de las que saben a vacaciones y a mesa compartida bajo una parra.
Preparación Paso a Paso
8 pasos · 35 minPreparar los ingredientes
Reúne la mise en place: rodajas de pez espada secas y a temperatura ambiente, tomate triturado, alcaparras y aceitunas escurridas, ajo laminado y las hierbas listas. Seca bien el pescado con papel: la humedad superficial impide que se dore y lo cuece al vapor. Sacarlo antes de la nevera hace que se marque por fuera sin que el centro quede frío.
Consejo: Saca el pescado de la nevera 15 minutos antes: entra menos frío a la plancha y se cocina más uniforme.
Dorar el ajo
Dora el ajo laminado en aceite de oliva a fuego medio hasta que perfume, sin que llegue a quemarse ni amargar. Busca láminas de color dorado claro y un olor intenso; en cuanto empiecen a tomar color, pasa al siguiente paso. El ajo se quema en segundos y, si se oscurece, suelta un amargor que impregna toda la salsa y ya no se puede corregir después.
Consejo: Retira el ajo en cuanto tome color dorado pálido: un ajo quemado arruina toda la salsa.
Reducir el tomate
Añade el tomate triturado y el orégano y deja cocer a fuego vivo unos minutos para que pierda el agua y concentre su sabor. Remueve a menudo para que no se pegue en el fondo. Está en su punto cuando espesa, se oscurece un poco y el aceite empieza a separarse por los bordes. Si la dejas aguada, la salsa quedará ácida y empapará el pescado en vez de napar.
Consejo: No busques una reducción espesa: la salsa debe quedar fresca y jugosa, no una mermelada.
Aromatizar la salsa
Incorpora las alcaparras, las aceitunas y el vino blanco, deja evaporar el alcohol y rectifica de sal con prudencia. Mantén el fuego vivo hasta que deje de oler a alcohol y la salsa recupere su textura espesa. Prueba antes de salar: las alcaparras y las aceitunas sueltan mucha salmuera al calentarse, y es fácil pasarse si sazonas al principio de la cocción.
Consejo: Prueba antes de salar: alcaparras y aceitunas ya aportan buena parte de la sal.
Calentar la plancha
Calienta una plancha o sartén a fuego fuerte con un hilo de aceite hasta que humee ligeramente. Ese calor intenso es lo que dora la superficie del pescado al instante y sella sus jugos. Si la plancha no está bastante caliente, el pez espada se pega, suelta agua y se cuece en lugar de dorarse, quedando gris y seco. Ten la salsa caliente al lado, lista.
Consejo: La plancha debe estar muy caliente antes de poner el pescado: así sella y dora en vez de cocer.
Marcar el pescado
Marca las rodajas de pez espada un par de minutos por lado, hasta que se doren por fuera y queden apenas hechas y jugosas por dentro. Sálalas justo antes y no las muevas hasta que se despeguen solas. El pez espada tiene poca grasa: si lo pasas de punto se vuelve fibroso y seco. El centro debe verse aún ligeramente rosado, porque terminará de hacerse en la salsa.
Consejo: En cuanto el centro pierda el aspecto crudo, retíralo: la actina se contrae y lo reseca si insistes.
Integrar sabores
Coloca el pescado sobre la salsa siciliana caliente y deja que repose un minuto para que se impregne de sus aromas. Hazlo fuera del fuego o con el fuego al mínimo: el calor residual termina el centro sin endurecerlo. Si dejas hervir la salsa con el pescado dentro, este se pasa y se deshace en lascas, y la costra dorada se ablanda y pierde su textura.
Consejo: No cuezas el pescado en la salsa: solo debe reposar sobre ella para tomar sabor.
Emplatar y servir
Emplata el pez espada napado con la salsa, esparce piñones tostados y hojas de albahaca fresca y sirve enseguida. Añade la albahaca en el último momento, entera o rota con las manos: el calor y el cuchillo la oscurecen y apagan su aroma. Los piñones aportan un contrapunto crujiente y dulce frente a la acidez del tomate y la sal de alcaparras y aceitunas.
Consejo: Añade la albahaca en crudo al final: en caliente pierde su aroma en segundos.
Blanco de Garnacha Blanca
D.O. Terra Alta
Su cuerpo y sus notas de hinojo y hierba mediterránea aguantan la salsa salina y acompañan la grasa del pez espada.
Rosado
D.O. Navarra
Fresco y frutal, con acidez suficiente para cortar la untuosidad del pescado y dialogar con el tomate y la aceituna.
Blanco de Moscatel seco
D.O. Alicante
Aromático y luminoso, su perfil mediterráneo enlaza con el aire siciliano del plato sin taparlo.
Galería
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