Paletilla de lechazo asada en cazuela de barro, con la piel crujiente y la carne desprendiéndose del hueso
EspañolaMedio2 h 30 min (20 min activa)Carnes y Guisos

Cordero Asado al Horno Tradicional

El cordero asado es el plato mayor de la mesa castellana y el que más veces preside una Nochebuena en España. Su aparente sencillez es engañosa: en la receta tradicional de Aranda o Sepúlveda solo intervienen lechazo, agua, sal y manteca, y precisamente por eso no hay dónde esconderse. Todo se juega en el tamaño de la pieza, en la humedad constante del fondo de la cazuela y en un asado largo a temperatura moderada que derrite el colágeno sin resecar la carne. Una paletilla de lechazo de menos de un kilo, una cazuela de barro con dos dedos de agua y dos horas de horno bastan para conseguir esa carne que se separa del hueso con la cuchara y esa piel fina como una oblea que cruje al partirla.

Tiempo Total
2 h 30 min (20 min activa)
Dificultad
Medio
Raciones
4 personas
Comensales
4

Preparación Paso a Paso

8 pasos · 2 h 30 min (20 min activa)
01

Elegir y atemperar

Saca las dos paletillas de la nevera una hora antes de asarlas y déjalas a temperatura ambiente sobre una rejilla. Una pieza fría que entra en el horno necesita más tiempo para llegar al centro, y ese tiempo extra es el que reseca la superficie. Sécalas con papel de cocina, sobre todo por el lado de la piel, porque la humedad impide que dore.

Consejo: Pide en la carnicería paletillas de lechazo de menos de un kilo: por encima de ese peso el sabor se vuelve mucho más fuerte.

02

Untar con manteca

Unta toda la superficie de las paletillas con los 30 g de manteca de cerdo a temperatura ambiente, masajeando para que quede una capa fina y uniforme. La manteca cumple dos funciones: sella la superficie evitando que la carne pierda agua en la primera media hora, y al fundirse va lacando la piel y ayudándola a tostarse de forma pareja.

Consejo: La manteca de cerdo es el graso tradicional y aguanta las dos horas de horno sin quemarse ni enranciarse.

03

Montar la cazuela

Coloca las paletillas en la cazuela de barro con la parte de la piel hacia abajo y el hueso hacia arriba. Vierte los 400 ml de agua en el fondo, nunca sobre la carne, y añade la cabeza de ajo partida por la mitad y las hojas de laurel. Sala con la mitad de la sal gruesa. Ese fondo de agua es lo que va a generar vapor durante todo el asado.

Consejo: Dos dedos de agua, ni más ni menos: menos se evapora antes de tiempo y más terminaría cociendo la carne.

04

Primera hora de asado

Introduce la cazuela en el horno precalentado a 160 °C, en la altura media. Asa una hora entera sin tocar nada, comprobando solo que el fondo conserva líquido. A esa temperatura moderada el colágeno del lechazo empieza a transformarse en gelatina de forma progresiva, que es lo que dará después esa carne que se deshace.

Consejo: Si el agua se consume antes de tiempo, repón siempre con agua caliente: la fría baja de golpe la temperatura del barro.

05

Dar la vuelta

Saca la cazuela, da la vuelta a las paletillas dejando ahora la piel hacia arriba y sala con el resto de la sal gruesa. Riega la carne con el jugo del fondo usando una cuchara. Este es el momento en que la piel empieza su trabajo: a partir de ahora recibe el calor directo del horno mientras el vapor sigue protegiendo la parte de abajo.

Consejo: Usa dos espátulas anchas y levanta la pieza entera: a esta altura la carne ya cede y un tenedor la rompería.

06

Segunda hora

Devuelve la cazuela al horno a 160 °C otra hora, regando la carne con su jugo cada veinte minutos. Comprueba el punto clavando la sonda en la parte más gruesa sin tocar el hueso: debe marcar entre 80 y 85 °C, que en una pieza de colágeno no significa pasada sino en su punto exacto de gelatinización.

Consejo: Si ves que la piel se dora demasiado pronto, baja la cazuela una altura en lugar de bajar la temperatura.

07

Golpe de piel crujiente

Sube el horno a 220 °C y deja la cazuela entre 10 y 15 minutos, solo hasta que la piel se tense, burbujee y quede fina y crujiente como una oblea. Si el fondo se ha quedado casi seco, añade un chorrito de agua caliente antes de subir la temperatura para que la parte de abajo no se agarre.

Consejo: Vigílalo sin apartarte: en estos minutos finales la piel pasa de dorada a quemada en un suspiro.

08

Reposar y servir

Saca la cazuela y deja reposar el cordero 10 minutos antes de llevarlo a la mesa, para que los jugos se redistribuyan. Mientras, aliña la ensalada de cogollos y cebolleta con aceite, vinagre y sal. Sirve el lechazo en la propia cazuela con su jugo colado por encima: la carne debe separarse del hueso con la sola presión de la cuchara.

Consejo: El cordero se come con cuchara en los asadores castellanos, porque la carne no necesita cuchillo.

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