
Croquetas de Pollo Caseras y Cremosas
Las croquetas de pollo son el mejor destino que puede tener el pollo sobrante de un asado o de un caldo, y también una receta que merece hacerse por sí misma. Todo se decide en la bechamel: demasiado líquida y no podrás bolearla, demasiado espesa y quedará pastosa en lugar de fundente. El punto exacto es el momento en que la masa se despega limpia del fondo de la sartén formando una bola que sigue a la espátula. A partir de ahí, un buen reposo en frío, un doble empanado que aguante la presión del vapor interior y un aceite a 180 grados hacen el resto. Con medio kilo de pollo cocido y tres cuartos de litro de leche salen unas treinta croquetas, y se congelan perfectamente antes de freír.
Preparación Paso a Paso
8 pasos · 1 h + 4 h de reposoPreparar el pollo
Desmenuza los 500 g de pollo cocido con los dedos, en hebras finas e irregulares, retirando pieles y cartílagos. No uses picadora: convierte el pollo en una pasta uniforme que dentro de la croqueta no se distingue de la bechamel, mientras que las hebras se notan al morder. Pica la cebolla en brunoise muy fina y templa la leche y el caldo juntos en un cazo.
Consejo: Si el pollo viene de un caldo, cuela ese caldo y úsalo: multiplica el sabor de la masa.
Pochar la cebolla
Funde los 70 g de mantequilla con los 20 ml de aceite en una sartén honda a fuego medio-bajo. El aceite eleva el punto de humo de la mantequilla y evita que se queme durante la cocción larga que viene después. Añade la cebolla con una pizca de sal y póchala entre 8 y 10 minutos, hasta que esté transparente y completamente deshecha, sin nada de dorado.
Consejo: Si la cebolla coge color, aparecerán puntos oscuros en la masa blanca y se verán al cortar la croqueta.
Cocer la harina
Incorpora los 90 g de harina de golpe y cocina el roux entre 3 y 4 minutos removiendo sin parar con la espátula. Este paso no se acorta nunca: la harina cruda deja un regusto a engrudo que ninguna cantidad de pollo tapa. Debe quedar una pasta rubia pálida y homogénea, sin tostarse, que se despegue del fondo al remover.
Consejo: El olor es la señal: pasa de olor a harina cruda a olor a galleta recién horneada.
Añadir el líquido
Vierte la mezcla templada de leche y caldo en cinco o seis tandas, batiendo con varillas e integrando por completo cada una antes de la siguiente. Al principio la masa se agarrotará y parecerá cortada; es normal, sigue batiendo y se alisará. Si el líquido entra frío, el roux se contrae y se forman grumos que ya no se van.
Consejo: Un cucharón cada vez y sin prisa: añadir todo de golpe es la causa número uno de grumos.
Cocer la masa
Baja el fuego y cuece la masa entre 15 y 20 minutos sin dejar de remover. Aquí se decide la croqueta: está lista cuando se despega limpia del fondo y de las paredes formando una bola que sigue a la espátula y deja el fondo visible al pasarla. Poco tiempo y no podrás bolearla; demasiado y quedará pastosa en lugar de fundente.
Consejo: Remueve en forma de ocho llegando siempre al fondo y a las esquinas, que es donde se agarra.
Integrar y enfriar
Retira del fuego, añade el pollo desmenuzado, la nuez moscada, sal y pimienta, y mezcla hasta repartirlo por igual. Extiende la masa en una fuente en capa de dos dedos para que enfríe rápido y por igual, cúbrela a piel con film y refrigera un mínimo de 4 horas, mejor toda la noche. Debe quedar firme al tacto: si al presionar cede, todavía no se puede formar.
Consejo: El film pegado a la superficie sin aire es lo que impide que se forme costra al enfriar.
Formar y empanar
Con las manos ligeramente húmedas, forma porciones del tamaño de una nuez grande y pásalas por harina, huevo batido y pan rallado, apretando para que la costra selle. Repite huevo y pan rallado una segunda vez. Ese doble empanado no es un capricho: durante la fritura el interior genera vapor, y una sola capa revienta dejando la masa en el aceite.
Consejo: Deja las croquetas empanadas 15 minutos en la nevera antes de freír: la costra se asienta y agarra mejor.
Freír y servir
Calienta el litro de aceite a 180 °C y fríe en tandas de cinco o seis como mucho, entre 1 y 2 minutos, solo hasta un dorado uniforme. Con muchas a la vez la temperatura se desploma y absorben grasa en lugar de sellarse al instante. Escúrrelas sobre rejilla y sírvelas recién hechas, crujientes por fuera y fundentes por dentro.
Consejo: Sobre rejilla y nunca sobre papel: el vapor que sueltan por debajo reblandece la costra en un minuto.
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