
Fricasé de Setas con Nata, Estragón y Tostada
El fricasé es una de esas técnicas francesas humildes y luminosas: se saltea el ingrediente, se elabora una salsa blanca y cremosa en la misma cazuela, y todo se reconcilia en un guiso corto y sedoso. Con setas variadas —champiñón, shiitake, girgolas, lo que dé el mercado— resulta un plato de otoño reconfortante y elegante a partes iguales. La nata redondea, el estragón perfuma con su nota anisada inconfundible y una tostada crujiente de buen pan recoge cada gota de salsa. La clave, como casi siempre con las setas, está en no tener prisa al principio: sellarlas en seco para que doren y concentren su sabor antes de mojar. Solo entonces entra la nata, que se enreda con los jugos y el glutamato de los hongos en una salsa que sabe a bosque y a mantequilla. Un plato de bistró para una noche de manta y vino blanco.
Preparación Paso a Paso
8 pasos · 30 minPreparar ingredientes
Limpia los 400 g de setas en seco, con pincel y papel, sin acercarlas al grifo: son esponjas y el agua que absorban saldrá luego en la sartén impidiendo que doren. Trocéalas en tamaños parejos respetando su forma, los champiñones en cuartos y las gírgolas desgajadas a mano. Pica las dos chalotas y el ajo muy finos y deshoja el estragón.
Consejo: Trocea las setas de tamaño similar para que doren todas al mismo ritmo.
Sellar setas
Calienta una sartén amplia a fuego fuerte y sella las setas en dos o tres tandas, nunca todas juntas. Este paso decide el plato: amontonadas sueltan agua, se cuecen en ella y quedan grises y correosas. Espera sin tocarlas a que el agua se evapore del todo y entonces déjalas dorar 2 minutos más hasta que los bordes se tuesten. Resérvalas.
Consejo: No amontones: en tandas doran; apiladas se cuecen al vapor.
Pochar chalotas
Baja el fuego a medio-suave, añade los 30 g de mantequilla y pocha las chalotas con el ajo entre 3 y 4 minutos. Deben quedar translúcidas y brillantes, sin nada de color: la chalota dorada aporta un amargor que se come el perfume anisado del estragón, que es el alma de este fricasé. Raspa el fondo mientras se pochan.
Consejo: Fuego suave para la chalota: si se quema, amarga toda la salsa.
Reducir vino
Sube el fuego, vierte los 80 ml de vino blanco y deja reducir casi por completo, entre 2 y 3 minutos, raspando con la espátula los jugos dorados pegados al fondo. Ahí está concentrado el sabor del sellado de las setas, y si no lo recuperas ahora se quedará quemado en la sartén. Estará cuando quede apenas un fondo almibarado.
Consejo: Reducir el vino evapora el alcohol y deja solo su acidez y su aroma.
Reducir nata
Incorpora los 200 ml de nata y lleva a un hervor muy suave, de burbuja lenta y perezosa, nunca a borbotones: la nata hervida fuerte se corta y ya no hay vuelta atrás. Deja reducir entre 4 y 5 minutos hasta que nape el dorso de una cuchara y al pasar el dedo quede un surco limpio que no se cierra.
Consejo: Nunca hiervas la nata a fuego vivo o se cortará; un ligero temblor basta.
Integrar setas
Devuelve las setas a la salsa con la mitad del estragón y cuece 3 o 4 minutos a fuego suave para que se impregnen y la salsa termine de espesar. Salpimenta ahora y no antes: la nata concentra al reducir y la sal añadida al principio se multiplica. Prueba y corrige, que el estragón aporta también su propio punto.
Consejo: Prueba y ajusta la sal ahora, con la salsa ya reducida y concentrada.
Preparar tostadas
Tuesta las dos rebanadas de pan rústico hasta que estén doradas y crujientes por fuera pero aún tiernas dentro, y frótalas con el ajo mientras siguen calientes, que es cuando la miga rallada lo absorbe. Tienen que ser gruesas: una rebanada fina se empapa de salsa y se deshace antes de llegar a la mesa.
Consejo: El pan bien tostado aguanta la salsa sin empaparse enseguida.
Emplatar y servir
Reparte el fricasé sobre la tostada sin ahogarla, dejando que la salsa caiga por los bordes. Esparce el resto del estragón fresco ya fuera del fuego, para que conserve el aroma anisado que el calor destruye en segundos, y remata con pimienta recién molida. Sirve de inmediato, mientras el pan sigue crujiente por debajo.
Consejo: El estragón crudo al final aporta su aroma anisado, que el calor destruiría.
Chardonnay con crianza en barrica
AOC Bourgogne
Un blanco borgoñón con volumen y notas tostadas y de mantequilla que se funde con la nata y el estragón, sosteniendo la cremosidad sin empalagar.
Verdejo fermentado en barrica
D.O. Rueda
Aporta cuerpo, un fondo anisado y una acidez que refresca la untuosidad de la salsa y dialoga con el estragón.
Txakoli
D.O. Getariako Txakolina
Su acidez viva y su ligera aguja limpian el paladar de la grasa de la nata entre bocado y bocado, realzando el sabor de las setas.
Galería
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